Testimonios de sobrevivientes de la bomba atómica - Parte 2 Capítulo 1

Registrado por la Sra. Kazuko Hasegawa, en Junio de 1997.


52° aniversario del día 9 de agosto de 1945


Un nuevo aniversario del 9 de agosto se acerca. Ya han pasado 52 años desde que la bomba atómica fue lanzada en Nagasaki. Cuando cierro los ojos, el miedo, el sufrimiento y el dolor regresan a mi mente. Veo ante mí todas aquellas inconcebibles escenas aterradoras y me siento agobiada por el dolor.

Hasta ahora a casi nadie le había contado, tampoco a mi Familia, sobre mi experiencia de la bomba nuclear. Intentar reproducir ese terrible acontecimiento, me parecía imposible. Cambiaba rápidamente de tema, cuando alguien comenzaba a hablar sobre la bomba atómica. Ya que hubiera sido frustrante que no se comprendiese, que el contar aquello significaba un enorme esfuerzo para mí. Y era demasiado doloroso para mí recordar esos días. Además por esos días, corría el rumor que las víctimas de la bomba atómica no podían casarse. Por lo tanto, a veces pensé que sería mejor no solicitar ningún documento como sobreviviente de la bomba atómica. Mi marido, quién hace algunos años falleció, también era estudiante en Hiroshima y sobrevivió a la bomba atómica. Él también fue un sobreviviente de la bomba atómica, pero entre nosotros jamás hablamos de aquello. Yo siento, que ambos intencionalmente evitábamos hablar de ello.

En aquella época, los medios de comunicación comenzaban a hablar sobre “La segunda generación de los sobrevivientes de la bomba atómica” y nosotros tratábamos de esconder, en la medida que nos era posible, los programas de televisión o las revistas ante los ojos de nuestros hijos, por miedo a que aquellas noticias pudiesen atemorizarse.
También habían películas de cine obre la bomba nuclear. En mi mente yo decía: “No, esas película no podrían jamás reflejar la magnitud de cómo fueron los hechos reales”. Pero mientras más pasan los años, más fuerte crece en mí el pensamiento, que mientras siga con vida, debería ser mí deber el entregar mi vivencia a las generaciones siguientes, por el bien de la paz mundial.