Testimonios de sobrevivientes de la bomba atómica - Parte 1 Capítulo 8

Reencuentro con los padres


Ambos buscaron los cadáveres de sus padres, pero no los encontraron. Siguieron buscando a su hija, durmieron a la intemperie sobre las ruinas. Cerca del río yacía un cadáver calcinado, cuya tamaño correspondía con el de su hija.
Del calcinado traje del cadáver colgaba una insignia de la escuela, en la cual Chizue había estudiado. En el momento en que los padres hablaban de como enterrarían el supuesto cuerpo de su hija, pasó un hombre del barrio, quién se había topado con Chizue cuando caminaba erráticamente por ese infierno. Cuando la madre oyó al hombre pronunciar las palabras “Vi a Chizue-san en buen estado”, se sintió como si estuviera en el paraíso.

Motivados por las palabras de su vecino, los padres siguieron buscando a Chizue. Con la esperanza de recabar algo información, fueron a la escuela donde Chizue hasta hace poco había asistido. Allá les esperaba una postal, que el hospital repartía a sus pacientes, de tal modo que pudieran informar sobre su paradero a sus familias. Chizue no sabía la dirección de su madre en Kashima, por ello escribió a la escuela, comunicando su estancia en el Hospital de la Marina de Isahaya.

Los padres fueron al hospital y buscaron el nombre de su hija en la lista de pacientes y lo encontraron tachado con dos líneas gruesas. “Oh!, ella falleció aquí”, pensó la madre. El padre sin embardo la consoló y trató de obtener más información sobre su hija. De acuerdo al relato de varias personas albergaron una pequeña esperanza y regresaron a Kashima. Era la tarde del 14 de agosto.