Testimonios de sobrevivientes de la bomba atómica - Parte 1 Capítulo 7

Los padres de Chizue


Sus padres regresaron en la tarde del día subsiguiente, el día 14 de Agosto. Chizue aún dormía, pero despertó al oír a su madre gritar “Chizue! Mi Chizue!”.
Ante sus ojos estaba la cara de su madre. Chizue no podía decir nada. Sólo las lágrimas caían sin cesar. La madre apretó fuerte a Chizue a su pecho. El padre sentado, sólo en silencio.

El momento de la explosión de la bomba atómica, él se encontraba en un astillero ubicado en Awanoura, lugar distante a 3,5 km del punto de la explosión y a las faldas del Cerro Inasa.

Cuando él hoyo que en la dirección de Urakami todo ardía, se apresuró en ir a casa en Shiroyama. Mientras más se acercaba a los alrededores de Shiroyama, le quedaba claro que en ese lugar algo increíble había sucedido. El cielo se había oscurecido, a pesar de ser mediodía. Sobre la tierra habían nubes de humos muy bajas. Las hileras de casas en el distrito de Shiroyama habían desaparecido por completo. Cada vez encontraba menos personas a su paso. Cuerpos carbonizados estaban esparcidos en las calles. Algunos heridos pedían agua y le decían “Más allá no podrá seguir”. El no puedo acercarse hacia su casa en Shiroyoma y no pudo saber le habrá sucedido a su hija Chizue y a sus padres. Con el corzón destrozado partió hacia Kashima, donde su mujer y sus otros hijos habían sido evacuados.

Al día siguiente el padre y la madre Chizues decidieron seguir buscando a su hija y a sus padres en Nagasaki. Antes de partir, les dijeron a sus hijos que deberían contar con que los otros miembros de su familia ya no estarían con vida. Ello explicaba el que la hermana de Chizue, hubiera creído que se había encontrado con un fantasma.