Testimonios de sobrevivientes de la bomba atómica - Parte 1 Capítulo 6

Hacia Kashima


El 13 de agosto de 1945, a pesar que su lesión en la pierna y las heridas por astillas de vidrios en su espalda aún no sanaban, Chizue decidió ir a Kashima, a donde su madre y hermanos fueron evacuados. Ella llevaba puesto el mismo vestido que tenía cuando estuvo expuesta a la bomba atómica. La mitad derecha de su blusa estaba quemada y desgarrada en tiras verticales, las cuales unió con pitilla, que encontró en el suelo.
La clínica le donó un par de zapatillas de paja como sustituto de zapatos. Ya estaban sin cabello algunas partes de su cabeza. Pero a ella ya no le importaba su aspecto exterior.
En la estación de Isahaza, se le permitió subir al tren sin exigirle un boleto. Hoy Chizue ya no recuerda como fue el viaje a Kashima. Aturdida se sentó en el asiento. Después de dos horas de viaje arribó a Kashima.

Ella había estado sólo una vez en aquella ciudad, que se encontraba al frente del mar Ariake.

Por ello, es que no sabía exactamente cuál era el camino al hogar donde se encontraban sus familiares. Indecisa empezó a caminar. En una esquina vio a una niña y se la quedó mirando. “Mi hermana!” Chizue quiso acercarse a ella, pero la muchacha se volvió y huyó. Chizue pensó: “no es de sorprenderse, que mi hermana no me haya reconocido con este aspecto”.

Dificultosamente llegó al fin a la casa que buscaba. Ni su padre ni su madre estaban allí. La hermana que hace un rato había huido del lado de Chizue, no salía de su habitación, y creía haber visto a un fantasma. Pero finalmente se armó de valor y preparó junto con sus hermanos la cama para Chizue. Años más tarde, le contaba su hermana, que al verla primero se horrorizó, pero después le invadió una gran alegría, cuanto se percató que tendría de nuevo a su hermana mayor.
Chizue durmió bien y profundamente, con la certeza que se hallaba finalmente en un lugar seguro.